
El fallo de la OMC sobre Turquía significa que el suelo de los eléctricos chinos ya no lo fija el mercado, sino un derecho fijo de 8.500 dólares. Cuanto más barato el coche, más pesa ese mínimo.
La norma suma dos capas: un arancel base del 10% y, encima, un recargo del 30% o 8.500 dólares por vehículo, el mayor de los dos — un mínimo que ignora el valor de la factura. La medida se impugnó ante la OMC, que la consideró incompatible; el plazo de apelación corre hasta finales de octubre.
Haga la cuenta. El umbral donde entra el mínimo es 8.500 ÷ 30%, unos 28.300 dólares CIF. Un eléctrico pequeño de 15.000 dólares: el 30% serían solo 4.500, así que se cobran 8.500, un 56,7% real. Súmele el 10% base (1.500) y la carga llega a 10.000 dólares, el 66,7% del valor. Un coche de 40.000 paga 12.000 más 4.000, el 40%. Esa brecha de 27 puntos golpea más a los baratos.
Tres efectos para el importador. La gama sube de precio: por debajo de 28.000 dólares CIF el arancel se come casi dos tercios del valor, mientras que los SUV grandes y las pickups siguen manejables. Los plazos de cotización se acortan, porque cualquier decisión antes de finales de octubre reescribe el costo en destino.
Haga tres cosas este mes. Solicite a su proveedor dos costos en destino, uno con el piso de 8.500 dólares y otro al 30%, y vea dónde queda su modelo más vendido. Ordene la gama por valor CIF y liste cada versión por debajo de 28.300. Incluya en el contrato una cláusula de variación del arancel y una ventana de precio bloqueada.
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